En
la docencia se trabaja con el elemento más puro, mas fuerte pero a su vez el más
fácil de corromper, el adolecente, y debido a que es una de las actividades de
mayor transcendencia e impacto en la
sociedad, se requiere tener bien
fomentados, diversos valores, ya que estos ayudan a todo docente a superarse
tanto personalmente como profesionalmente, para posteriormente convertir al
aula en una verdadera escuela de valores. Ya que ser profesor va más allá de
tener responsabilidad de impartir conocimientos, sino que también prepara y ofrecen al
estudiante las mejores herramientas para su desarrollo y subsistencia en la
vida cotidiana y como miembro de una sociedad.
Objetivamente
hablando, el profesor se encuentra en un escaparate donde su auditorio está
atento al más mínimo detalle de su personalidad, por lo cual, tiene una
inmejorable posición para lograr un cambio favorable en la vida de los demás.
Posiblemente
uno de los valores que mejor decora y ennoblece el trabajo de un educador es la
sencillez, porque permite reconocer en su labor una oportunidad de servicio y
no una posición de privilegio para tener autoridad o un estupendo escenario
para hacer gala de conocimientos.
Tal
vez una de las figuras más atractivas es la del profesor entusiasta, siempre
con una sonrisa dibujada; optimista, emprendedor; quien difícilmente se enoja,
pero a la vez es estricto y exigente; disponible al diálogo; bromista pero
respetuoso; capaz de comprender y dar un buen consejo.
Todo
profesor representa autoridad, disciplina, orden, dedicación y verdadero
interés por las personas, y partiendo de esta base, el ser coherente supone
trasladar a la vida personal las mismas actitudes que se exigen en el salón de
clase.
Se
demuestra empatía al prestar la misma atención a todos los alumnos, exista o no
afinidad; dedicando un par de minutos a charlar individualmente con cada uno de
los estudiantes, para conocer mejor el motivo de su inquietud, desgano,
indiferencia o bajo rendimiento; ofrecer la ayuda, medios o herramientas
necesarias para mejorar su desempeño, calidad humana o integración al grupo.
La
sociedad actual puede recibir un gran beneficio a través de profesores
especializados en cualquier área del conocimiento, la técnica o la cultura,
pero también hace falta ser un verdadero apoyo familiar, líder y ejemplo de
integridad, honestidad, profesionalismo y de valores humanos.

